Quedan menos de tres semanas para que el gran asteroide, conocido como 2004 BL86, se aproxime a nuestro planeta. Los expertos afirman que no existe peligro alguno, dado que lo hará a una distancia segura, de modo que se espera que muchos aficionados a la astronomía preparen sus telescopios para divisar y vivir el gran evento.

Por desgracia, no podrá ser observable con nuestros propios ojos desde ningún punto terrestre, dada la distancia a la que pasará. Sin embargo, quienes vivimos en el hemisferio norte, podremos disfrutar del mismo como un objeto de brillo similar a una estrella o planeta, aprovisionándonos de unos prismáticos de gama alta (siempre que las condiciones meteorológicas así lo permitan).

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De hecho, vistos desde la Tierra, los asteroides más grandes tienden a presentar aspecto de estrellas, de ahí su nombre (ἀστεροειδής el cual, en griego significa «de figura de estrella»), pues así fueron denominados por John Herschel poco después de que los primeros fueran descubiertos. Hasta el 24 de marzo de 2006 a los asteroides también fueron llamados planetoides o planetas menores, pero esta definición ha ido cayendo progresivamente en desuso.

El asteroide 2004 BL86, de entre 400 a 900 metros de tamaño, pasará a una distancia de unas tres lunas desde la Tierra. Datos de la Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC) indican que se trata de una roca de unos 650 metros de diámetro (para hacernos una idea, más del doble del largo de un barco como el Costa Concordia).

A diferencia de la mayoría de los asteroides de nuestro Sistema Solar, que poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter (conformando el llamado cinturón de asteroides), 2004 BL86 pertenece al grupo de aquellos que son desviados a órbitas que cruzan las de los planetas.

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Este cuerpo está catalogado dentro de la lista de la NASA para los asteroides potencialmente peligrosos, no obstante, los cálculos matemáticos realizados acerca del mismo nos sitúan fuera de peligro, al menos, durante los dos próximos siglos. #Investigación científica