La supuesta detección de ondas gravitacionales provenientes del Big Bang del año pasado ha mordido el polvo. En marzo de 2014, investigadores mediante un telescopio llamado BICEP2 en el Polo Sur afirmaron haber descubierto ondas gravitacionales primordiales (modos B en la polarización), una señal del universo primitivo. Ahora se han filtrado detalles de un nuevo análisis de sus resultados, y parecen revelar que el polvo galáctico es la causa más probable de sus observaciones. 

Los resultados de BICEP2 fueron inicialmente aclamados como uno de los mayores descubrimientos del siglo. El telescopio buscó en el fondo cósmico de microondas la primera luz emitida en el universo, unos 380000 años después del Big Bang.

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Se cree que estas ondulaciones son causada por las ondas gravitacionales, las ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo se crearon una pequeña fracción de segundo después del Big Bang.

Si se confirmara, la detección habría sugerido que el universo primitivo sufrió una expansión masiva rápida, conocida como inflacción, y tal vez incluso se insinuaba la existencia de un multiverso. Pero la medición de esta señal primordial es difícil, pues los modos B en la polarización del fondo cósmico de microondas también podrían deberse all polvo galáctico. La confianza había comenzado a disminuir con la publicación oficial de los resultados de BICEP2 en junio.


Decepción por Twitter

Esta mañana Twitter se llenaba de comentarios y discusiones sobre Planck y BICEP2. El satélite Planck es otro experimento que también ha recogido datos sobre la radiación de fondo, y los investigadores van a hacer públicos sus resultados muy pronto.

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Además, los investigadores de BICEP2 han comenzado a tomar datos de un nuevo telescopio, el Keck Array. En septiembre, los dos equipos acordaron aunar sus datos inéditos con la esperanza de aclarar la confusión de BICEP2.

Los rumores a principios de esta semana sugieren que se publicaría un documento conjunto en los próximos días, pero un comunicado de prensa se filtró en un sitio oficial de Planck, y ha revelado los resultados. La página ya ha sido retirada, pero está disponible en la caché de Google. "Se ha demostrado que el papel desempeñado por el polvo se subestimó significativamente", decía el comunicado.

Los resultados publicados originalmente de BICEP2 descansaban sobre un determinado parámetro, r, que mide el tamaño de una potencial señal de las ondas gravitacionales primordiales. El equipo originalmente midió r entre 0,16 y 0,20, pero el análisis de datos combinado da una r de menos de 0,13. Eso no significa que las ondas no están ahí, pero no es suficiente para proclamar un descubrimiento, más datos y mejores técnicas podrían revelar estas ondas en un futuro próximo. "Estamos un poco desanimados, después de todo no tenemos ondas gravitacionales primordiales para jugar", dijo Katherine Mack de la Universidad de Melbourne (Australia). #Investigación científica