La resistencia a los antibióticos ha ganado protagonismo en los últimos años, pero 2015 podría ser el año en que progresamos. La situación se está volviendo prometedora, con dos nuevos antibióticos que se anunciaron esta semana.

Uno, teixobactin, fue descubierto mediante una orientación novedosa en un método de probada eficacia: el cribado del suelo para encontrar bacterias que han evolucionado para matar a sus competidores. Es así como se descubrieron la mayoría de los antibióticos, pero la búsqueda de nuevos fármacos ha demostrado ser difícil debido a que sólo una pequeña proporción de bacterias aisladas del suelo crecen con éxito en el laboratorio en condiciones normales de cultivo.

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Kim Lewis de la Northeastern University in Boston, Massachusetts (Estados Unidos), y colaboradores han dado con un método sorprendentemente sencillo para resolver el problema, hacer que las bacterias se sientan como en casa, en el laboratorio. Intercalando las bacterias entre dos capas de suelo que se encuentren separadas por una membrana semipermeable, fueron capaces de aumentar drásticamente las posibilidades de crecimiento de una bacteria y por lo tanto que produzcan antibióticos en el laboratorio.

El equipo de Lewis utilizó este sistema para detectar 50 mil tipos de bacterias vivas en el suelo para antibióticos que sirvieran para tratar la infección nosocomial por SARM y la bacteria que causa la tuberculosis resistente a múltiples fármacos. El teixobactin identificado parece actuar sobre el tipo de bacterias "gram-positiva" dirigidas a un lípido de sus paredes celulares, junto con otras moléculas.

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Esto es diferente a cómo la mayoría de los antibióticos existentes funcionan, por lo general se dirigen a las proteínas de las bacterias pero éstas se modifican con el tiempo mediante mutaciones en el ADN, lo que conduce a la resistencia.

El equipo de Lewis piensa que si teixobactin se utilizara para tratar a personas, se necesitarán al menos 30 años para que las bacterias desarrollen resistencia. Otros expertos en enfermedades infecciosas están impresionados, no sólo por el descubrimiento del fármaco, sino también por la posibilidad de que esto es sólo el principio. "Las propiedades de teixobactin sugieren que las tasas de resistencia serán extremadamente bajas", afirma James Stach de la Universidad de Newcastle (Reino Unido). Aunque la resistencia es finalmente inevitable, los médicos podrían administrar el uso de teixobactin posponiéndolo el mayor tiempo posible.

Marcos Woolhouse en la Universidad de Edimburgo aseveró que "cualquier informe de un nuevo antibiótico es bienvenido, pero lo que más me emociona es la tentadora posibilidad de que este descubrimiento sea sólo la punta del iceberg", y agregó que el equipo de Lewis ha encontrado una manera de mirar de los antibióticos en la "materia oscura" microbiana que ha sido muy difícil de estudiar hasta el momento.

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El segundo fármaco anunciado esta semana está siendo desarrollado por la compañía suiza Novartis para tratar la tuberculosis resistente a múltiples fármacos. El medicamento actúa dirigiéndose a la misma enzima bacteriana ya considerada en los actuales medicamentos contra la TB, isoniazida, la ventaja es que evita los mecanismos conocidos de resistencia.

Hasta ahora, ambos fármacos han sido empleados con éxito en ratones y los ensayos en humanos para teixobactin serán en unos dos años. Mientras tanto, Lewis espera utilizar la nueva técnica de cultivo para buscar otros candidatos a antibióticos. "El suelo ha sido tradicionalmente una buena fuente de antibióticos y tiene una enorme diversidad de especies (...) Sólo hemos raspado la superficie", afirmó. #Investigación científica