El telescopio espacial Kepler no está del todo muerto. El observatorio espacial de búsqueda de planetas de la NASA tuvo una segunda oportunidad en su vida este año, además, los científicos de la misión analizaron datos recogidos que desenterraron cientos de nuevos mundos, incluyendo un planeta que por su tamaño es potencialmente habitable.

Durante cuatro años, Kepler se quedó mirando un trozo de cielo en las constelaciones Cygnus y Lyra, y monitoreado pequeñas disminuciones de luz-siluetas de planetas que orbitan, de aproximadamente 150.000 estrellas. Los objetivos de Kepler incluyen contar sistemas planetarios y estrellas en las que habitan planetas del tamaño de la Tierra.

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En abril, el equipo de Kepler informó del exoplaneta más pequeño (que se conoce) potencialmente habitable: Kepler 186F, a unos 490 años luz de distancia. Es sólo un 10 por ciento más ancho que la Tierra y orbita a su tenue estrella roja donde podría existir agua líquida, por el momento, los astrónomos no saben si el planeta puede sustentar la vida.

Kepler 186F se encuentra mucho más cerca de su estrella que la Tierra al Sol. Pero debido a que su estrella es mucho más fría y menos luminosa que el Sol, el exoplaneta puede seguir siendo habitable y es propicio para el agua líquida.

Los astrónomos también determinaron que el planeta rocoso Kepler 10c es una "mega-Tierra", 2,4 veces más ancho que la Tierra, pero 17 veces más masivo, más o menos la masa de Neptuno. Los investigadores pensaron que las masas que pesen más de 10 veces la Tierra deben convertirse en un planeta gaseoso como Júpiter.

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Los teóricos están encajando la manera de saber cómo podría formarse una roca tan masiva.

El mayor descubrimiento de Kepler del año no se ha tratado de un planeta, sino de 715 de ellos, es el botín más grande hasta la fecha, elevando el número de exoplanetas conocidos, por encima de los 1700.

Tales descubrimientos llegaron en medio de preocupación por la supuesta muerte de Kepler. Después de cuatro años, en los que ya no podía mantenerse estable, viéndose obligado a retirarse el año pasado. Pero durante todo el invierno y la primavera de 2014, los ingenieros probaron una solución ingeniosa: apuntar la parte superior del techo de paneles solares hacia el sol y el uso de la presión equilibrada de la luz solar para estabilizar el telescopio. La prueba exitosa convenció a la NASA para financiar una nueva misión para Kepler. Rebautizado como "K2", la misión buscará exoplanetas junto con los asteroides, cúmulos estelares y galaxias. #Investigación científica