El cometa 67p/Churyumov-Gerasimenko, sobrevolado por la sonda europea Rosetta desde el pasado mes de agosto, está desplegando un escudo magnético como protección frente al viento solar para cuando se aproxime al sol el próximo agosto. Este es uno de los principales fenómenos que se describen en una serie de ocho artículos publicados el 23 de enero en la revista Science, algunos de los cuales son de libre acceso en Internet.

Ya se están publicando los primeros resultados de la extraordinaria epopeya de la sonda espacial Rosetta y su módulo de aterrizaje Philae, que nos mantuvo hechizados en noviembre pasado al aterrizar este último en el cometa 67p/Churyumov-Gerasimenko.

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Una vez capturados los datos, se interpretan y analizan, dando lugar a publicaciones científicas, siendo la más espectacular la que trata de la formación de una magnetosfera como despliegue contra el Sol. Un fenómeno similar al que protege a la Tierra de las partículas cargadas (hidrógeno, helio, electrones, etc.), que puede parecer extraño, porque el cometa no tiene la "maquinaria" necesaria para generar tales escudos.

El escudo magnético del cometa se origina por el viento solar. De hecho, la magnetosfera de la Tierra es el campo magnético generado por la interacción entre el núcleo y el manto líquido viscoso de la Tierra, que giran a velocidades diferentes y es conocido como el "efecto dinamo". Sin embargo el cometa no tiene un núcleo líquido ni manto viscoso, es un bloque de hielo y rocas sólidas

¿Entonces cómo es que los científicos explican el fenómeno? Según los investigadores, se produce por las moléculas que se gasifican en el cometa cuando se aproxima al Sol, sobre todo el vapor de agua: son ionizadas por partículas del viento solar, es decir, despojadas de parte de sus electrones.

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Por lo tanto, el movimiento de los electrones libres, cargado negativamente, y el de los núcleos atómicos, cargado positivamente, produce un campo magnético.

La magnetosfera llegará a su máximo en agosto. Este campo, como resultado de la adición de todos los microcampos generados por cada una de estas partículas se orienta generalmente para desviar las partículas del viento solar que fue su origen, formando el escudo, que se explica por la "direccionalidad" de la incidencia del viento solar. Un fenómeno que se había visto durante el paso del cometa Halley en 1986, pero ahora se puede supervisar. Debe llegar a su valor máximo en agosto, cuando 67p/Churyumov-Gerasimenko pasará más cercano al Sol (a una distancia de 186 millones kilómetros).