El autismo es una enfermedad psiquiátrica que se engloba dentro de los trastornos que se caracterizan por un gran déficit del desarrollo normal del niño y, que afecta a la socialización, comunicación y expresión recíproca de sentimientos de éste. Estos niños comienzan con los síntomas de la enfermedad a partir del año y medio de vida y, entre muchos otros, podemos encontrar que el infante no responde cuando se le llama por su nombre, que no mantenga el contacto visual, e incluso que no posean lenguaje o, en caso de que lo posean, éste presente graves deficiencias. También es muy típico de estos niños la realización de movimientos repetitivos, conocidos como estereotipias y el hecho de que lloren o rían sin tener motivo alguno.

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Bien es cierto que, como ya se ha estudiado, el 75% de los pacientes pediátricos diagnosticados de esta enfermedad presentan un retraso mental de mayor o menor profundidad, e incluso, se ha estudiado la relación que existe entre el retraso mental y el grado de autismo, siendo éste mayor si aquél también lo es.

Hay diversas teorías sobre el origen de esta enfermedad, entre las que encontramos las bases neurobiológicas que nos explican que el autismo es una enfermedad heredable, como lo podría ser también la personalidad o el coeficiente intelectual o las causas anatomofisiológicas, las cuales nos establecen que ciertas regiones del cerebro, como el hipocampo, estén repletas de neuronas que no han completado su desarrollo normal.

Pues bien, un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon de Pensilvania, Estados Unidos, han podido descubrir mediante diversas técnicas de imagen cómo reacciona el cerebro de estas personas ante ciertas acciones como lo son "abrazar" o "humillar".

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En el estudio han entrado 34 personas, de las cuales 17 padecían trastorno autista y el resto no. A través de una resonancia magnética funcional se ha podido estudiar cómo reaccionaba el cerebro de estas personas al escuchar estas palabras, después de que se introdujera la información obtenida, en lo que se conoce como "machine learning" y que permitía establecer en un 97% de los casos qué persona era autista y cuál no.

Tras exponer a los pacientes a la palabra "abrazar", por ejemplo, los pacientes autistas sentían esto como una mera definición sin verse partícipe en la acción, al contrario que las personas sin el trastorno que sí se veían como parte de ese sentimiento, e incluso, como si fueran parte de él.

Esto significa un gran avance en el diagnóstico psiquiátrico moderno, toda vez que estas novedosas técnicas permitirán, mediante estas imágenes y el reconocimiento de datos, establecer un diagnóstico que en ocasiones puede llevar al médico a dudas. #Investigación científica