El viernes se cumplió un año del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Mogán y la Sociedad Protectora de #Animales Anahi para la gestión legal la perrera, con el fin de evitar las irregularidades que se venían dando en sus instalaciones y convertirse en la primera perrera de Canarias administrada por una protectora. Con ello se conseguía el sueño de todo animalista: el sacrificio cero..

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La llegada de los voluntarios de la ONG a sus instalaciones supuso un gran cambio. Procedieron a la limpieza de la basura acumulada en los exteriores y a la rehabilitación de árboles que habían sido arrancados. Regresaron antiguos voluntarios que habían dejado de ir por problemas con los anteriores ocupantes, y las visitas coincidían en el trato transparente que daba el nuevo servicio, con instalaciones más limpias y perros más tranquilos. Durante un año, más de un centenar de perros evadieron la eutanasia. Únicamente eran los voluntarios los que lograban adopciones dentro y fuera del país, asumían el coste de pienso, medicación y cirugía; así como la limpieza del local, renunciando a los servicios del personal del ayuntamiento a cambio de una escasa ayuda anual de 3.000€.

No obstante, con la nueva alcaldía del partido CIUCA se pone fin al convenio y Anahi ha abandonado la perrera. La nueva gestión estará a cargo de Arpiplan, la clínica veterinaria del propio ayuntamiento, cuyas arcas se verán beneficiadas por el nuevo plan sanitario propuesto junto con la implantación de luz y baños en la perrera, algo que los voluntarios de Anahi nunca exigieron.

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La razón es evidente: una protectora no genera beneficios económicos al municipio, incluso el ayuntamiento ha reconocido en un comunicado que así podrán ahorrarse los 3.000€. Y si hablamos de perros que lleguen enfermos, su sacrificio será más rentable que su medicación o cirugía, y además beneficioso si lo realiza una empresa asociada con la corporación municipal.

Atrás queda un año de duro trabajo por los perros que llegaron enfermos, desnutridos e incluso ancianos. Todos ellos habrían sido víctimas de un seguro sacrificio; como es el caso de Denver, encontrado en las calles de Mogán con caquexia, otitis, conjuntivitis, dermatitis y un tumor; cuya recuperación fue costeada por Anahi y ha sido adoptado junto a Maggie, que apareció con el hocico desgarrado de un machetazo. O Tyson, un mestizo de PPP de difícil adopción y que, sin embargo, encandiló a una mujer en Noruega seguidora de la labor de Anahi, que recorrió más de 10 horas en coche para recogerlo. También es el caso de Troy, afectado de cáncer, que fue adoptado por una de las voluntarias para evitar que pasara sus últimos años entre las frías rejas de la perrera.

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Encontraron además un hogar para Alonso, un asustadizo podenco cuyos anteriores ocupantes dejaron olvidado en las instalaciones.

Esta labor ha concluido en la perrera de Mogán, pero no en la Protectora Anahi, la más antigua de Gran Canaria fundada en 1985, que por tercera vez en su historia deberá empezar de cero en otro lugar. Además se han llevado consigo a absolutamente todos los perros de la perrera, dejando las instalaciones vacías. Los voluntarios afirman que su mayor preocupación son los perros que a partir de ahora lleguen allí. Teniendo en cuenta que una empresa jamás velará por los animales como lo hará una protectora, la Perrera Municipal de Mogán dejará de ser un ejemplo para los demás municipios, pionera en el archipiélago, para volver a ser lo que había sido siempre: una perrera. #Política Canarias #Sociedad Canarias