Los trabajadores de la Planta de Tratamiento Mecánico Biológico de Monte Arráiz en Bilbao han iniciado este 4 de abril una huelga indefinida organizada por el Comité de Empresas, conformado por 8 representantes del ELA y uno independiente, con la que pretenden luchar por eliminar la precariedad y dignificar las condiciones de #Trabajo. Aproximadamente un 25 % de los 120 trabajadores que conforman la plantilla de la empresa tienen contratos temporales que les obligan a trabajar en condiciones muy duras y a altos ritmos de trabajo, incluidos los fines de semana sin cobrar pluses y con un salario base que no llega a los 1000 euros.

El Comité de Empresa ha denunciado esta mañana la imposición de unos servicios mínimos que son un "atropello" y que vulneran el derecho democrático a la huelga, de hecho ya están barajando interponer un recurso judicial. La huelga está teniendo, en palabras del Comité, un seguimiento del 100%, este mediodía los trabajadores se han concentrado delante del  Palacio foral en Bilbao y mañana tienen proyectada una manifestación en la capital vizcaína desde la sede  del Gobierno vasco hasta la Diputación.

La Planta de Tratamiento Mecánico Biológico de Monte Arráiz, es considerada "la joya de la corona" de la Diputación Bilbaína, supuso una inversión de 43 millones de euros y fue inaugurada el 18 de febrero de 2013. Está diseñada para que todos los residuos de Bizkaia sean tratados antes de su eliminación, según la jerarquía de tratamiento que sigue los puntos de prevención, reutilización, reciclaje, valorización energética y eliminación, de forma que al depósito no llega nunca ningún residuo sin tratar, con lo que se eliminan los gases invernadero y la contaminación del subsuelo. La planta tiene capacidad para tratar unas 180.000 toneladas de residuos anuales.

Ocupa un espacio de 23.115 m. cuadrados y  junto a la incineradora de Zabalgarbi, la planta de compostaje y el depósito de Artigas, conforman un ecoparque. Su tecnología y método de trabajo es considerada de los más punteros de Europa.

En abril de 2014 se dio entre parte de la plantilla un brote epidémico de fiebre Q, debido a la inhalación por parte de los trabajadores de polvo que portaba la bacteria "Coxiella Burnetii", la infección fue causada por restos ovinos de una matanza ilegal arrojados a los contenedores verdes, lo que obligó a paralizar la planta durante tres meses y a que se extremaran los protocolos de seguridad entre los trabajadores.

Aún así las condiciones de trabajo de la plantilla siguen siendo precarias y los sueldos muy por debajo del nivel del trabajo efectuado. Es una lástima que una empresa puntera en cuanto a métodos de trabajo y tecnología no lo sea también en cuanto a la gestión y tratamiento de su personal. La diputación bilbaína recuerda que se trata de una empresa privada por lo que insta a una rápida resolución del conflicto, entre tanto los trabajadores seguirán unidos luchando por mejorar sus condiciones laborales. #Huelgas #La economía hoy