Mudarse, siete letras que se escriben de forma sencilla pero pueden ser un dolor de cabeza. Para que lo evites, te doy estos consejos, uno por cada letra de la palabra a la hora de seleccionar un barrio de #Barcelona como tu nuevo hogar.

1- Delimita

La cantidad de ofertas en una ciudad tan turística como lo es Barcelona te podrá saturar, si no sabes bien los detalles de lo que deseas puedes reventar el correo de miles de inmobiliarias que te tendrán “el mejor piso”.

Te recomiendo hacer tus propios filtros, te doy ideas en orden de importancia: barrio, cantidad mínima de habitaciones, baños, precio, terraza o balcón, piso alto o bajo, ascensor o escaleras, segunda mano o primera, cocina americana o independiente.

2- Busca

Hay gente que es más tradicional y prefiere ir a las zonas buscando alguien que le alquile. Otros son más prácticos, van a una agencia directamente y revisan sus ofertas. Y en el medio está esa generación, hija del internet, que decide hacer una investigación en profundidad. Una mezcla de los tres tipos te va a venir bien. Colócate en modo “buscando piso”.

3- Llama de inmediato

Esto no es como en otras ciudades, un #Alquiler se puede mover en cuestión de horas, más si es por temporada. La lista de personas solicitando alquiler es incalculable. Si esperas a que te contacten porque enviaste un mensaje por internet, pasa de ello. ¡Ve directamente a la acción! Llama y explica que estás interesado en ese piso que tienen publicado.

Tienes que ser insistente, cuando llamas a algunas inmobiliarias parece que les estás pidiendo un favor, si no insistes pasas al final de su lista.

4- Visita muchos pisos

Tienes que pasear. Ve la zona antes de la visita, pregúntale a los vecinos. Investiga qué hay cerca, servicios, transporte y zonas verdes.

Nunca te quedes con el primero que veas, salvo que sientas que no podrás ver otro piso igual. En Barcelona hay mucha oferta y podrás encontrar siempre uno barato y de igual calidad.

5- Reserva

Si viste el piso y es el que quieres, no lo dudes y pregunta para reservar. La reserva hace que las visitas se paralicen y que el piso quede para ti por un monto que se deduce de tu pago inicial cuando firmes contrato.

6- No caigas en la trampa del asesor

En este punto debes saber que existen dos tipos de profesionales del sector inmobiliario. Los que quieren cobrar su comisión rápido y les importa muy poco en qué sitio te están metiendo. Y los que quieren conservar una cartera de clientes a largo plazo, porque todo inquilino es potencialmente un primer comprador.

Aprender a distinguirlos requiere de olfato. Una batería de preguntas clave es:

  • ¿Se preocupó por ti?
  • ¿Te mostró detalles del piso?
  • ¿Te hizo esperar mientras mostraba el piso a varias personas a la vez?
  • ¿Se interesó en por lo menos saber tu nombre y a qué te dedicas?

Recuerda una cosa, un mal asesor también lo debe ser con el propietario, es muy seguro que lo encuentres con molestias o inseguridades, que se trasladarán a tu nueva relación con él.

7- Comunícate

Preguntar no te va a ponerte en desventaja frente a otros posibles inquilinos. Lo que sí es verdad es que lo que no preguntes se da por entendido y luego no habrá vuelta atrás. Preguntar va a permitir que evalúes mejor al asesor, su conocimiento del piso, de los propietarios y del barrio. Un buen asesor te dará respuesta o te dirá que preguntará al propietario, lo que te demuestra también el estado de la relación que hay entre ellos.      #Pisos