En la publicidad vendemos cosas y, cuando se trata de promocionar un evento como el del Salón Erótico de Barcelona, se persigue que vayas al evento.

Además de eso, hablo del consumo del producto inmediato, las empresas también intentan asegurarse el consumo futuro y, para eso, es necesario hacer cosas que construyan marca. Es decir, necesito que mi imagen (mi marca, lo que asociamos a un producto) sea atractiva para mi consumidor para que éste me siga consumiendo. La estrategia de marca por la que ha optado el festival erótico de Barcelona es muy rara en la publicidad, de hecho hace mucho tiempo que no veía algo así.

Al #Festival siempre le ha gustado provocar, una actitud coherente con lo que es y ha sido siempre. Pero esta vez ha ido un paso mas allá. Lo que acaba de hacer la marca es comparable a lo que hizo en su época Benetton cuando con sus gráficas denunciaba el racismo, hablaba del drama del SIDA o daba visibilidad a la guerra de Bosnia: posicionarse políticamente.

Esta es una táctica muy arriesgada pues consigue molestar a muchos, pero también valiente porque coloca a la marca como altavoz de una causa. El conflicto aquí es que, para muchos, esta es una manera rastrera de conectar con tu público, es decir, en el caso de Benetton el argumento esgrimido por la opinión pública para criticar sus campañas era algo así: "¿Cómo puedes utilizar algo tan trágico como el SIDA para vender camisas?"

El Spot de este año que protagoniza la actriz Amarna Miller es política pura: ataca a la iglesia, a la tauromaquia, la banca o a la política. Se posiciona claramente en contra de unos valores que están muy arraigados en nuestra cultura ¿es una jugada rastrera o coherente?

Yo creo que es efectista y que la marca, lejos de convertirse en un altavoz de una causa que lo necesita (como sí lo era Benetton), se aprovecha de unos conflictos que tenemos como sociedad. Me pregunto esto, todo lo que denuncia el spot, ¿hacía falta que una marca comercial lo denunciara?

Entendería, por ejemplo, que una marca se posicionara a favor (o en contra) de la supresión del Hiqab en un instituto, porque ese es un conflicto del que aún no hay ni debate y afecta a muchas personas. O de, por ejemplo, la crisis de refugiados que a todos nos parece un drama pero, ¿a qué estaríamos dispuestos a renunciar por ayudar a estas personas?

Estos son debates valientes porque aún no son ni debates. Son estas cuestiones las que necesitan un altavoz, un “Hey, ¡no os olvidéis de esto!”. De la misma manera en la época de Benetton y Toscani cuestiones como el SIDA, el racismo o la guerra de Bosnia también necesitaron visibilidad ya que la sociedad de entonces miraba a otro lado.

Hoy en día, cuestiones como el maltrato animal, los pederastas en la Iglesia, la corrupción política o la ineficacia de la banca están fuera de toda duda o debate. Existen multitud de plataformas, iniciativas políticas o personajes con influencia que pelean y llevan tiempo denunciando esto. ¿De verdad hacía falta que una marca lo abanderara? #erotico #amarna