El Periódico de Catalunya ha informado de un hecho insólito y preocupante para los amantes de la Cultura y el legado artístico: se ha descubierto en los Encants, casualmente, que la biblioteca del pintor y poeta Albert Ràfols-Casamada y la pintora Maria Girona estaba esparcida por el famoso lugar barcelonés de venta de antigüedades a precio de saldo.

La Generalitat conoció el hecho tarde y casualmente: Joan Pinyol, Profesor de Literatura, se encontró el viernes por casualidad con esto y lo denunció amargamente en las redes sociales. Cartas personales, dibujos, #Libros, apuntes, etc., estaban tirados por el suelo como vulgares recortes de periódico con los que se envuelve el pescado.

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Hasta la muerte del primero en 2009, Ràfols y Girona vivían en su piso de la Avinguda de la República Argentina. Hace poco murió ella, y cuatro meses después, sus herederas vaciaron dicho piso. Al acabar en los Encants, el material cultural de ambos ha sido malvendido, a peso. Ya han tenido varios compradores diversas partes del mismo, y al leer la queja de Pinyol en las redes, el vendedor de libros viejos Enric Palamitjavila compró lo que quedaba en venta.

Poco después llegaba Eugènia Serra, Directora de la Biblioteca de Catalunya, que había conocido lo que pasaba y quería saber qué podía hacer, enviada a toda prisa por el Conseller de Cultura Ferran Mascarell. Por suerte, aún queda algún lote del material no vendido, y tratarán de hablar con Palamitjavila para que les dé los libros comprados.

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El Periódico de Catalunya ilustra el reportaje de dos páginas con fotos como la del sitio de los Encants que tiene todos los libros de Ràfols esparcidos por el suelo, un dibujo enmarcado suyo y toda clase de objetos colocados de cualquier manera, sin ninguna medida de conservación ni de seguridad, como es habitual en estos puntos de venta de saldo o de segunda mano. Las fotos son de Pinyol en Facebook.

Cuando se vació el piso del artista, el vendedor de los Encants adquirió todo por apenas 2.000 € en una subasta. Pero la indignación de gente de la cultura catalana ha sido rotunda. Pinyol piensa que así no se puede “construir un nuevo país” si se trata tan mal nuestro legado cultural. Él conoció a la pareja y le ha hecho llorar lo que vio: “Me avergüenzo de ser catalán y de tener los responsables culturales que tenemos”.

Ràfols y Girona crearon una Fundación para administrar su legado cultural cuando ya no vivieran en 2000, en Capellades, pero no cuajó ni encontró ningún interés de la Administración catalana, por lo que no tuvo ni sede ni nada.

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Los cuadros de él están a salvo en el que fue su taller y en la Fundació Parramon de Ventalló. Pero son sus papeles los que han corrido una suerte lamentable.

Ferran Mascarell también está conmovido por el caso, recordando que el MNAC ha contactado varias veces con los herederos para conservar el legado, y ahora se han movilizado de manera urgente para recuperar lo que puedan, al haberse dispersado el material tan de golpe. #Arte #Cultura Barcelona