Las calles del barrio barcelonés del Raval esconden bajo el suelo de las aceras y del asfalto grandes dosis de la historia de la ciudad condal. Hasta ese momento la ciudad vivía amurallada, y en el siglo XIV, fue cuando la ciudad de Barcelona se empezó a extender fuera de estos muros. .

Durante la Edad Media, el Raval, concretamente la calle Tallers, fue el centro neurálgico de talleres artesanos, sobretodo alfareros quienes llenaban la vía pública de arcilla, sobrante de las vasijas que fabricaban artesanalmente hasta que los estamentos más importantes de la ciudad en aquella época, el Consell de Cent, les prohibió dicha actitud, tan poco cívica.

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En este barrio convivían los talleristas con locales de dudosa reputación. Allí se ubicaron, los primeros burdeles y mucho después, se instaló la primera fábrica de vapor en la época de la industrialización de la ciudad.

Ahora, en pleno siglo XXI, estos talleres de artesanos se han convertido en tiendas de tatuajes, camisetas y de música. También se construyeron en el año 2006, varias facultades de la Universitat de Barcelona (UB). En los inicios de estas construcciones ya se detectaron testimonios arqueológicos de manera continuada.

Esta #Universidad ha decidido divulgar la historia de este barrio a través del yacimiento arqueológico situado en el interior de la facultad de Filosofía y de Geografía e Historia y que, desde hace un par de años excavan los estudiantes de #Arqueología.

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Hay que destacar que ésta, es la primera universidad que hace prácticas reales dentro de su mismo campus. Una gran ventaja para sus estudiantes y futuros arqueólogos.

Estos mismos estudiantes, todos ellos voluntarios, serán los encargados de explicar en jornadas de puertas abiertas todos los entresijos de la historia de este lugar donde han encontrado restos del taller de alfarería del artesano del siglo XIX, Antoni Tarrés, uno de los artesanos pre-modernistas, más afamados de la época. Era muy detallista en su trabajo, delicado, elaboraba elementos escultóricos en terracota y decoraba fachadas de edificios. En este taller están hallando un molino, algo nada usual. Y ¿qué hacia este molino dentro del taller? El director de la excavación baraja la posibilidad de que lo tuviera para conseguir un grano de arcilla más fino. También saben que entre los estos debe haber tres hornos de cocción de arcilla, pero de momento no han sido hallados.

La idea que tiene el director de la excavación en este momento, es seguir excavando hasta encontrar el suelo donde el lugar donde un burro o una mula, debían dar vueltas para moler el barro.

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Una treintena de alumnos realizan con afán este trabajo. Al mismo tiempo se trabaja en otro proyecto para el próximo curso: abrir el yacimiento a los institutos del barrio

En un futuro, cuando se pueda llegar a la última capa, la del siglo XIV, la intención es convertir la zona en una especie de museo, donde se podrán explicar seis siglos de historia. Por el momento, la tarea que se va a realizar es forrar las vallas que protegen la excavación, en una zona de paso, con plafones que expliquen los magníficos tesoros hallados. #Crónica Barcelona