El Camino Ignaciano a su paso por Manresa ha incorporado una escultura que quiere simbolizar "el respeto hacia las personas y la creación". Se trata del Tótem del Camino del Respeto y el Camino Ignaciano situado a la entrada del Santuario de la Cueva, y que ayer recibió la bendición por parte del Superior de la Cueva, el padre Lluís Magriñà.


Saliendo del oficio del mediodía, Lluís Magriñà hizo el descubrimiento del tótem y lo bendijo, con presencia de su escultor, el artista local Ramón Olmos, y la concejala Mercedes Rossich, y de decenas de feligreses que salían de misa. El padre Magriñà explicó que esta obra es fruto de la asociación que se ha querido hacer del Camino Ignaciano como Camino del Respeto, con el objetivo "que los peregrinos, cuando hagan el camino también vivan esta situación de respeto hacia las personas con las que se encontrarán, o los lugares por donde pasarán ... ".

Se trata de una pieza rectangular de bronce fundido a la cera perdida de unos 2 metros de altura que incorpora cuatro baldosas con relieves esculpidos que simbolizan los diversos territorios por los que transcurre el Camino Ignaciano: la zona más montañosa del País Vasco y Navarra , otra más tranquila correspondiente en el valle del Ebro, la zona del desierto de los Monegros, y la subida hacia Montserrat y la llegada a Manresa. En todas ellas, hay huellas del peregrino, con los correspondientes agujeros en el suelo donde clava el bastón que le ayuda a caminar. Un camino de peregrinaje opuesto al camino de Santiago pero en el cual se encontraron Ignacio y Santiago durante sus respectivos peregrinajes. Para aquellos que sigan este trayecto verán que deben seguir las lineas amarillas del camino de Santiago pero en la dirección opuesta. Y en este caso, la llegada se realiza en Manresa. Desde Navarra hasta la cueva de Manresa.

Una de las ideas principales de este camino es que cada uno descubra su interior espiritual. #Cultura Barcelona