Los vecinos de las poblaciones de Llinars, Sant Pere y Sant Antoni de Vilamajor y Cardedeu (Vallès Oriental, Barcelona) notaron el lunes por la noche el seísmo. Recordemos que el vocablo #Terremoto proviene del latín y significa temblor o temblor de tierra. Estas poblaciones pudieron notarlo más puesto que el epicentro se situó entre dichas localidades a una profundidad de un kilómetro.

Dicho seísmo se produjo la madrugada del martes, aproximadamente a las 1.45 a.m., con una duración aproximada de una hora y tres cuartos.

El terremoto no causó daños en ninguna de las poblaciones de la zona ya que se cuantificó, según el Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya, con una magnitud de 2,6 en la escala de Richter.

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La escala de Richter es la más conocida y mide la magnitud del terremoto siendo 6,9 el máximo, para valores mayores se usa la escala sismológica de magnitud de momento (MW). Esta manera de medir los seísmos se desarrolló en los años 30 por Charles Richter, de ahí su nombre, para poder medir los seísmos que se producían en el sur de California.

El seísmo fue registrado por los sismógrafos y las personas que lo percibieron lo identifican como una pequeña sacudida tal fuera el paso de un camión pesado. De dicha sensación los expertos deducen la magnitud del terremoto no se ha producido justo del núcleo urbano, esto ha contribuido a disminuir la sensación del movimiento producido por las fallas tectónicas. Al ser de baja magnitud los expertos creen que el origen no es de actividad volcánica o tectónica sino más bien por variaciones bruscas de la presión atmosférica o por una modificación del caudal de algún río próximo.

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El análisis de los datos recogidos por el sismógrafo dará más luz a dicho acontecimiento. "Los terremotos no son los que hacen los daños sino las edificaciones, que los soportan más o menos bien" asegura Xavier Goula (integrante del área de sismología del Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya).

Los municipios catalanes tienen planes de emergencia ante la posibilidad de un terremoto de escala mayor ya que en la Edad Media en la Garrotxa hubo terremotos de magnitud 6. El fenómeno sísmico se repite y basándonos en los datos almacenados nos indican que lo que ha sucedido puede volver a pasar. Toda prevención es poca en estos casos. #Crónica Barcelona