La Torre Agbar, uno de los iconos de la Barcelona moderna y no de la Olímpica, que también dejó excelentes edificios y zonas que renovaron la ciudad, como las Torres Bessones, corría el peligro de que se fuera la luz de ella, literalmente, pues la nueva alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, había decidido que no hubiera un hotel de lujo en su interior.

El fondo de emisión Emin Capital decidió que no podía pagar los altos costes de las miles de lámparas que dan a la torre cada noche esos peculiares colores que tiene. La decisión de Colau de que no sólo no hubiera un hotel de lujo en la torre sino tampoco nuevos hoteles en toda Barcelona hasta que se tomara una decisión meditada sobre el futuro modelo turístico de Barcelona, finalmente se ha cambiado en lo referente a este edificio.

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El motivo es que los propietarios de la torre dicen que antes del anuncio del Ayuntamiento de paralizar nuevas licencias, habían solicitado un certificado de régimen urbanístico que hace que tenga derecho automático a tener licencia de alguna actividad. Así fue reconocido ayer por el área municipal de Urbanisme.

Y el Ayuntamiento dice que no se ha hecho ninguna excepción ni hay ningún privilegio para con la Torre Agbar, teniendo en cuenta lo antes mencionado con los nuevos hoteles, habrá unos 30 que por ahora no se podrán construir. Ni tampoco ninguna negociación con ellos. Citan el artículo 20 del Reglamento de la Ley de Urbanismo catalana, que le da una vigencia de seis meses a la licencia de la torre, y que ya la solicitaron el 11 de junio. Por lo tanto, al entrar dentro del plazo, no pueden denegarle la licencia.

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Y siendo hotel de lujo, será más rentable la iluminación para sus dueños.

La Torre Agbar, con sus 33 pisos y 150 metros de altura, obra de Jean Nouvel, hará diez años en septiembre, y varias películas o series han aprovechado su silueta poco común y su iluminación nocturna como fondo de decorado de la ciudad, desplazando un tanto a la Sagrada Família, los edificios de Gaudí del Passeig de Gràcia o la estatua de Cristóbal Colón como símbolo más moderno.

Y se ha convertido en un nuevo lugar emblemático para celebrar la llegada del Año Nuevo, gracias a su iluminación, que puede adaptarse a toda clase de colores y diseños.  #Sociedad Barcelona #Ada Colau