El presidente de la comunidad remarcó que este año se ha llevado a cabo el "ramadán más cívico" de todos los años. Cerca de mil personas celebraron ayer por la mañana la fiesta del final del Ramadán en la mezquita de la antigua fábrica de la Araña. Los miembros de la otra comunidad musulmana de Manresa, que el centro religioso de la Acequia, hicieron la oración y la celebración en el Palau Firal, como es habitual, por razones de espacio. No es fácil poder agrupar a miles de personas en un mismo espacio y se necesitan lugares amplios y abiertos para asegurar el bienestar de los asistentes.

El presidente de la comunidad de la mezquita de la Araña, Abdellah Anhari, remarcó que este año se ha llevado a cabo el "ramadán más cívico" y que se ha intentado no molestar a los vecinos. Estas fueron sus propias palabras tras haber tenido disputas con los vecinos en años anteriores.

La oración durante el ramadán se celebra diariamente de las 11 a las 12 de la noche y otros años algunos vecinos se habían quejado del ruido que provocaban a la salida de la misa. "Este año hemos dado instrucciones para que todo el mundo se comportara en la mezquita y fuera", explica el presidente de la mezquita. De esta forma no ha habido ruidos al salir de la misa y eso es lo que ha hecho que haya sido mucho más llevadero para los vecinos.

Los responsables de la comunidad musulmana en Manresa reconocen que este año el Ramadán ha sido "difícil" por las altas temperaturas, pero que ningún miembro de la comunidad ha sufrido ningún problema de salud a lo largo de las últimas semanas. Rostros de alegría ayer en la mezquita de la Araña en uno de los días importantes del calendario musulmán. Reinó un ambiente distendido y familias enteras se acercaron al centro religioso. #Cultura Barcelona #Sociedad Barcelona

A las 9 de la mañana se hizo la oración y antes de las 10 comenzó la parte más festiva. Asistieron como invitados Sor Lucía Caram, la concejala de Igualdad, Mercedes Rosich y el concejal socialista Felipe González, entre otras personas. Todos ellos destacaban que la comunidad musulmana en Manresa tiene un talante abierto con el resto de los ciudadanos.