Las dos principales cárceles del Estado español, Carabanchel y la Modelo, son las que nos traen los recuerdos más infames y nefastos de épocas pasadas, entre ellos la dictadura franquista, y en las dos hubo muchas ejecuciones de presos, como Salvador Puig Antich en 1974. Pues la segunda está empezando a ser derruida, y pronto será sólo un recuerdo, como lo es la de Carabanchel, cerrada en 1999 y derruida en 2008.

Es el centro abierto (para presos con régimen abierto) de la prisión el que ha empezado a derruirse, de unos 1.215 metros cuadrados, el que está en la confluencia de las calles Rosselló y Entença, con lo que en 2017 la cárcel será definitivamente cerrada y desaparecerá.

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Entonces, los reclusos serán llevados a la Zona Franca, donde se construyen dos nuevos centros.

En el lugar que dejará vacío la cárcel, se hará un parque. No obstante, tardarán unos dos meses en derribarla y otros tres en construir el parque, que aún no ha sido decidido cómo será ni qué diseño tendrá.

Gracias al convenio entre la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento barcelonés, como hemos dicho, en 2017 se cierra la cárcel y el Municipio será el propietario del terreno que quede, que será descontado de la deuda de la Generalitat con Barcelona, y de la construcción de la nueva cárcel.

Hay proyectado que además de un parque, en ese lugar se construyan una guardería, un colegio de infantil y primaria, una residencia de ancianos, un centro de jóvenes, una residencia, de estudiantes, un polideportivo y un memorial de la cárcel. La Presó Model ocupa el equivalente a dos manzanas de calles del Eixample de Barcelona.

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Después de muchos años de promesas de los políticos en acabar con la cárcel y trasladar a sus presos a otro lugar, en las afueras de la ciudad y lejos de la urbe, por fin se ha empezado a cumplirlo. No obstante, fue en los años 1960 cuando ya se pensó en quitarla de donde estaba. Teniendo en cuenta que la cárcel tiene funcionarios fijos que viven de ella, Germà Gordo, Conseller de Justícia de la Generalitat, ha dicho que serán reubicados en otros lugares.

La nueva cárcel barcelonesa en la Zona Franca podría costar unos 24 millones de euros y en donde podrían caber 800 presos. Se quiere que ya funcione antes de un año y medio transcurrido. El teniente de alcalde de Urbanismo, Antoni Vives, recuerda las muchísimas personas, entre ellas su abuelo, que pasaron por allí. #Sociedad Barcelona