La Novela Negra barcelonesa es un género en sí misma, tan respetable como la americana, de donde se inspiraban nuestros autores, aunque dándole un toque de denuncia social, siempre sorteando la censura franquista, aunque en la Democracia podían ser más explícitos en su crítica de la sociedad. Manuel Vázquez Montalbán tuvo más suerte, pues su personaje Pepe Carvalho es conocido fuera y sus películas y series basadas en él se exportaban muy bien.

La muerte, casi nonagenario, de Francisco González Ledesma, junto con la repentina desaparición de Vázquez Montalbán en 2003, se lleva a uno de los pocos clásicos del género aún vivos.

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Pero el género ha tenido en Barcelona a muchos autores, muy diferentes y que han aportado muchos personajes, unos más logrados que otros, para describir la podredumbre de la sociedad del tiempo de cada una de ellas.

Manuel De Pedrolo fue uno de los pioneros, de los que se atrevió a escribir en catalán, lengua perseguida por el franquismo. Su novela más conocida es una no policiaca, "Mecanoscrit del segon origen", la cual pensaba adaptar al cine el desaparecido Bigas Luna. Cultivó muchos géneros, pero el policiaco, más popular entonces, le dio más fama. Debutó en 1953 con "Es vessa una sang fácil", y otra novela suya del género fue "L'Inspector arriba tard".

Francisco González Ledesma, éste en español, también aportó obras cumbre al género, bajo varios pseudónimos y personajes como el peculiar Inspector Méndez, que salió en diez novelas como "Crónica sentimental en rojo", Premio Planeta 1984 y llevada después al cine.

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Fue víctima de la censura franquista con su primera novela, que aunque ganó un importante premio internacional, no se pudo publicar hasta la muerte del dictador. Fue escritor, abogado y periodista. Trabajó en la legendaria Editorial Bruguera, donde creó al Inspector Dan (citado obsesivamente por el inepto Inspector Holmez en los cómics de "Superlópez") y escribió muchas novelas del Oeste.

Jaume Fuster también aportó al género algunas novelas interesantes, como "De mica en mica, s'omple la pica", llevada al cine ya en la Democracia como "Dinero negro", o la originalísima "Tarda, sessió contínua", en donde el niño protagonista, un trasunto del propio Fuster, tiene un diálogo continuo con Humphrey Bogart sobre lo que él encarnaba en sus películas y la dolorosa realidad de la sociedad, tanto la americana como la catalana, mientras veía en un cine de barrio barcelonés de postguerra una imaginaria película titulada "Cosecha de sangre", donde veremos a Boggie luchando contra los "malos" pero perdiendo ante las autoridades, más poderosas, encarnadas por el mismísimo Ronald Reagan como un malvado sheriff.

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Y otros muchos que aquí no podemos citar por no tener suficiente espacio, pero que saben o supieron mostrar la capital catalana como es, igual que el Comisario Maigret mostraba Paris gracias a Georges Simenon, o Philip Marlowe se recorría Los Ángeles por la pluma de Raymond Chandler. #Cultura Barcelona #Sociedad Barcelona