Aún colea en Barcelona y en toda Catalunya la polémica por la denuncia del documental Ciutat Morta después de su emisión por la TV pública catalana. Y el Martes por la tarde volvió dicha polémica por que el Ayuntamiento barcelonés entregaba los Premis Ciutat de Barcelona. Entre los premiados, dicho documental. Hasta poco antes, no se sabía si acudirían a recoger el premio sus directores Xavier Artigas y Xapo Ortega, ya que estaban fuera de la ciudad.

Primero, en el vídeo de agradecimiento de cada premiado, ellos decían: “Gracias al Jurado por premiar una película incómoda para las estructuras de poder”. Pero acusaron al Ayuntamiento actual de “querer lavarse la cara con éste premio”, recordando episodios recientes como Can Vies o las huelgas generales. Dijeron que destinarán los 7.000 € del premio a “lo que deberían hacer ustedes: investigar otros casos de abusos policiales amparados por este Ayuntamiento, por que hace falta acabar con la impunidad”, y enumeraron los casos “de esta ciudad muerta”.

Acudieron al Saló de Cent finalmente, pero en vez de recoger el premio, pasaron al lado del alcalde sin saludarlo ni mirarle y se fueron por una puerta lateral. Dijeron que no lo recogerían, pero aceptan el dinero del mismo. El alcalde Xavier Trias dijo que estos premios los dan jurados independientes, con los cuales no siempre está de acuerdo pero lo acepta. Agradeció a todos los galardonados, “también a los críticos, porque entre todos enriquecemos la ciudad y la hacemos avanzar”.

Después, leyendo las páginas web de toda la Prensa catalana que habla del incidente, con vídeo incluido del mismo, hay opiniones divididas de los internautas, incluso entre los de los diarios on line que apoyaron el documental. En el diario Ara, unos les reprochan incoherencia al no recoger el premio pero sí querer el dinero del mismo, recordándoles que el músico Jordi Savall renunció a un importante premio cultural español por desacuerdo con la política del Gobierno Rajoy (era de 30.000 €), otros les reprochan “que la fama se les ha subido a la cabeza”, o que el caso 4-F pasó cuando estaba el tripartito PSC-ERC-ICV en el Ayuntamiento, no con CiU ahora. El resto les aplaudía por que “no puede ser que quien se hace co-responsable y colaborador de los abusos policiales de la Guàrdia Urbana aquellos días, luego te dé la mano y ‘aquí no ha pasao ná’”. Otros dicen que es “un acto simbólico de protesta”, por que “un político que entrega un premio cultural, automáticamente ya lo convierte en un acto político”.

En VilaWeb, que fue uno de los pocos medios que apoyó el documental, en su página de Facebook podemos leer: “[Los directores del documental] no están en contra del premio ni del jurado, sino del Alcalde y las instituciones barcelonesas”, “Me parece perfecto lo que han hecho, y para los ignorantes, el dinero lo destinarán a causas bien justas y no para su beneficio” o “Hay recortes, financiar Bancos privados con dinero público, torturas, defensa de paraísos fiscales… y ahora resulta que quienes les plantan son maleducados”. Pero también otros que les reprochan falta de educación y que este plante no ayuda a su causa, aparte de lamentar más de uno de que nadie se acuerde del policía parapléjico desde aquellos hechos del 4 de Febrero de 2006. Toda clase de opiniones sigue dando este lamentable tema pasado casi un mes desde que se emitió el documental, aunque ya se había estrenado en los cines catalanes en 2013. #Cultura Barcelona #Política Barcelona