No fue el atentado más traumático de todos, pues ese fue el de la bomba anarquista en el Gran Teatre del Liceu en el año 1893, con 20 muertos. Pero, el que comentamos aquí, el 19 de Junio de 1987, cometido por ETA, aún se recuerda en Barcelona con dolor, aunque la ciudad supo superarlo.

La organización terrorista vasca ETA atentaba por todas partes. Y una tarde, la gente estaba comprando en el hipermercado Hipercor, situado en la Avinguda de la Meridiana. ETA robó previamente un coche, como era costumbre en la organización terrorista. Era un Ford Escort.

Lo llenó de explosivos, unos 25 kilos de amonal, 100 litros de gasolina, escamas de jabón y cola adhesiva, 200 kilos en total, y lo aparcó en el aparcamiento subterráneo de Hipercor, sótano segundo, con un temporizador para que explotara.

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A las tres de la tarde, llamadas telefónicas recibidas en el diario Avui y en la Guardia Urbana avisaban que se cometería el atentado a partir de las cuatro y media. Sólo hicieron una inspección ocular, y creyeron que era una falsa alarma.

La explosión fue a las 16:08 horas. El material explosivo y la gasolina provocó una letal bola de fuego que alcanzó la sección de Alimentación de Hipercor. Allí murieron la mayoría de las 21 víctimas. Los heridos, alcanzaron la cifra de 45.

Como en una película de terror, muchos muertos quedaron carbonizados por la bola de fuego, que llegó a los 3.000 grados. Quienes no murieron quemados, fueron asfixiados por los gases tóxicos. 15 en el acto, seis más en el hospital posteriormente.

Como era un viernes por la tarde, y siendo la Meridiana una avenida de salida de Barcelona, el caos circulatorio fue brutal y el humo se veía desde toda la ciudad.

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Veinte vehículos que estaban en el garaje quedaron destruidos. El autor material fue el terrorista conocido como Santi Potros, y Artapalo el autor intelectual. Formaban parte del Comando Barcelona. Fue el atentado con más muertos de ETA.

Barcelona y toda Catalunya quedaron conmocionadas. Incluso los que aún tenían una cierta admiración hacía ETA como Movimiento Vasco de Liberación, se dieron cuenta de que aquel no era el camino para ello, y menos asesinando fríamente a gente que incluso podría decir que el nacionalismo vasco puede conseguir lo que quiere por vía pacífica.

Se convocó una gran manifestación en la ciudad, con la asistencia de familiares de las víctimas, que fue un ejemplo de respuesta unida de una ciudad espantada por lo que vivió, pero sin llegar nunca a las respuestas barriobajeras de algunos en otros acontecimientos parecidos, como el 11-M madrileño. Podemos destacar a la actriz Núria Espert, que leyó el Manifiesto de la misma, y de ella se destaca la frase "Els criminals no assassinaran l'esperança", los criminales no asesinarán la esperanza.

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Barcelona, un año antes, fue designada para los Juegos Olímpicos de 1992, que fueron magníficos y que sirvieron para superar el horror de Hipercor, pero nunca se olvidó la tragedia. Los terroristas autores fueron condenados, cuatro de ellos, a 800 años de prisión cada uno. El Estado español también, por negligencia policial, al no desalojar a la gente. Los heridos del atentado sufrieron secuelas de por vida, psicológicamente o por invalidez. Los terroristas decían que atentaron contra Hipercor por que creían que tenía capital francés, y querían presionar a Francia para que se ablandara en su trato a ETA y los vascos. #Terrorismo